El CINA: 22 años enseñando …

EI CINA: desde hace 22 años enseñando a todos a navegar.

Publicado en EL CORREO GALLEGO el 30 de agosto de 1990.

M.S.G. 
Desde hace unos años un deporte que está muy de moda es la vela, en todas sus variedades y estilos. Las escuelas y centros para aprender la práctica de este arriesgado deporte han proliferado en todos los puntos de la costa. Pero en el Centro Internacional de Navegación de Arousa, la CINA, lleva desde 1968 impartiendo sus clases y son los primeros que se dedicaron a
la enseñanza de este deporte en toda España. 
Ésta no es una escuela de vela tradicional, ya que cuenta con unas características especiales: es una asociación independiente regida por los propios monitores y alumnos. La iniciativa partió de un grupo de españoles y franceses con el fin de formar buenos navegantes a vela en aquellos sectores de la juventud que no tiene acceso a los clubs náuticos. 
El personal que atiende a los alumnos está formado por el grupo de monitores, un ama de casa que les cuida como una madre, un materialista y el jefe del centro que junto con los alumnos hacen los trabajos necesarios para el buen funcionamiento del curso. 
Una de las características de este club es «que es tan dueño del centro uno que acaba de hacerse socio como el más veterano. Todos los que estamos aquí es por autentica afición y no hay ánimo de lucro. El jefe del centro tiene toda la responsabilidad y también todos los poderes: el fija los horarios, turnos de trabajo y perímetros de navegación y como delegado de la Junta directiva debe resolver todos los problemas de cualquier índole que pueden plantearse a lo largo del curso. Al final, una valoración de los alumnos hecha por los monitores y el jefe del centro establece quienes deben practicar más el nivel que han cursado. Esta valoración es una tradición de la CINA y tiene lugar en la cena de fin de curso; también es tradición que los alumnos hagan en esa misma cena una valoración del cuerpo docente, que la Escuela aprecia mucho, pues sirve de autocrítica y para ir puliendo defectos». 
Desde que se abrió el centro, hace ya veintidós años, los pescadores y el pueblo entero de la Illa de Arousa han colaborado siempre con la CINA «con mucha paciencia y cariño. Son ellos los que muchas veces nos sacan de los peores apuros». 


La CINA cuenta con dos bases más, a parte de la de la Illa, una en Boiro y otra en el pantano de Valmayor, en Madrid. Esta última es de reciente apertura gracias a la Comunidad de Madrid y el Canal de Isabel II, que permiten la práctica de la vela.
El éxito de esta Escuela -que cuenta con casi 4.000 socios, en su mayor parte gallegos vascos y madrileños- está avalado no sólo por la cantidad de años que lleva en funcionamiento, sino también por el gran número de alumnos que pasan todos los veranos por sus aulas. Todos los cursos duran aproximadamente quince días y sólo en los meses de verano pasan por ellos unas 400 personas. Hace poco que se imparten cursos en primavera, otoño y Semana Santa. 

Los cursos son de Vela ligera y Crucero y luego están los de Cursos Especiales: Navegación Artesanal, Cursos de Regatas, Patrón de Yate, Capitan de Yate, Material y el de Monitor de la CINA. 
La flota está compuesta por: un Somo 27, dos Mousquetaire Club, dos Mousquetaire, cuatro Cavales, tres Raqueros, seis Caravelles y treinta Vaurianes. Además, cuenta con otras tres embarcaciones auxiliares: una Chalana, un Duarry y una Narwhal. 
Los cursos están divididos por niveles, desde iniciados hasta expertos, lo que permite llegar sin tener mucha idea de este deporte para terminar-superadas todas las pruebas- convertido en un auténtico lobo de mar. 
Aunque durante la estancia en un cursillo de la CINA todo gira en torno a la vela, se hacen también otras muchas cosas. Son unos días de contacto permanente y directo con la naturaleza, de convivencia con el resto de los alumnos. Se vive en tiendas de campaña, enfrente del mar y en un paraje del todo agreste y salvaje. La situación de la ría favorece considerablemente la práctica de la vela, gracias a sus vientos constantes, sus perímetros, de navegación protegidos, sus numerosos puertos y la extraordinaria belleza de su paisaje. Al tener unas condiciones climatológicas variables hace que sean mucho más formativas para el aprendizaje de este fascinante deporte que cada vez cuenta con más adeptos en todos los sectores de la juventud.

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