Por: Victor Simón
Un barco que el gran marino se desesperaba por hacer volar.
Paul Ricard, el genial empresario galo fue el patrocinador personal de algunos de los barcos de regatas del célebre Eric Tabarly. Con el navegante galo compartió íntima amistad y el gusto por el estudio del comportamiento de los nuevos diseños de veleros.
Su relación se remonta a un día cuando veía la televisión y escuchó al marino bretón decir que no tenía patrocinador para tratar de batir el récord del Atlántico. Lo llamó y cerró con él un contrato de patrocinio que se extendería a lo largo de varios años. Sin embargo, apenas nadie advirtió que la publicidad del alcohol, que sus empresas paseaban por el mundo del motor, comenzaba a prohibirse en los circuitos. Mientras que la vela oceánica podía mostrarse también en los países más desarrollados como un soporte de lujo y aventura.
El Paul Ricard es un trimarán con foils de aluminio de 16,5 metros de eslora y ocho toneladas de peso, fracasó al resultar demasiado pesado para que sus cascos lograran despegarse del agua, si bien conquistó el récord de velocidad del Atlántico (1980) y, lo que es más importante, su concepto sirvió para crear años más tarde el primer velero que navegó por encima del mar: el L’Hydroptère.
La construcción del Paul Ricard no estará hecha para que Tabarly pueda participar con él durante la Transat del 76, pero podrá probar que el concepto funciona con una pequeña embarcación hecha a escala. Participa entonces con el Penduick VI. Esta Transat del 76, es una regata durísima. Se cruza con cinco grandes depresiones en el Atlántico Norte. Alain Colas, que se creía que su barco el Club Med un velero de 260 toneladas de desplazamiento, como el Titánic, era invencible, tiene que parar en Terranova para reparar. Como en las anteriores ediciones, Tabarly se niega a transmitir por la radio, y nadie sabe por dónde puede estar. Finalmente, el 29 de junio de 1976, a las 03:12 el Pen Duick VI cruza la línea de llegada. Su gran oponente, Alain Colas, queda segundo a 7 horas y 24 minutos de Eric. Para Eric, es la victoria más dulce y dura de toda su vida. Está orgulloso porqué ha podido volver a ganar la prestigiosa regata por segunda vez. Ha podido demostrar que no está acabado, como muchos medios decían, y ha vencido a Alain Colas, su gran oponente que siempre aspiraba a ser mejor que él.
Respecto al proyecto Paul Ricard, Éric Tabarly tuvo la idea de equipar un barco con hidrofoils de apoyo para elevarlo. Se reunió con Alain De Bergh, ingeniero aeronáutico (responsable de la oficina de cálculo estructural de Mirage y Rafale – Dassault Aviation ), para diseñar este nuevo velero con la idea de diseñar y construir un hidroala. Los primeros estudios demostraron que los materiales disponibles no permitían alcanzar una estimación del peso que permitiera el despegue del barco. Luego se reutilizaron para diseñar un velero estabilizado mediante foils de apoyo. Con una perpendicular a los planos de apoyo que pasa por el centro de la vela, el par de adrizamiento es nulo y la escora es constante cualquiera que sea el empuje del viento sobre las velas. Hay que destacar como innovaciones de este velero, el uso del palo ala, que se orienta rotando a babor y estribor para conseguir un mayor rendimiento de la vela mayor. Y el uso de enrolladores para las velas de proa. De manera que, gracias a los enrolladores, se simplificaba mucho todo el tema de las maniobras y el cambio de las velas
Los pequeños flotadores laterales sólo sirven para la estabilidad cuando está parado.
El casco central del velero se utilizará para la construcción del Côte d’Or II en 1986.
Tabarly se asoció con Alain Thebault para seguir desarrollando su proyecto y en 1994 vio cumplido su sueño con los primeros vuelos del Hydroptère. Sin embargo, no pudo comprobar todo el potencial del trimarán (en 2009 superó la histórica barrera de los 50 nudos, 92,6 km/h) al desaparecer en la mar cuando transportaba el Penduick I a Escocia a una parada de veleros Fife, el 11 de julio de 1998.
Los resultados no siempre acompañaron a Eric Tabarly en competición. Entre los años 1969 y 1973 Eric vive una vida muy pública, relacionado con la gente de moda de Francia de la época, Tabarly hace las delicias de las revistas del corazón y de las ediciones sensacionalistas. Los amantes de las grandes navegaciones se cansan de los fracasos de Eric y buscan en otros regatistas como Moitessier modelos a seguir. Durante esta época, la prensa critica a Tabarly y lo deja como un acabado. Y, a pesar de haber concebido algunos diseños magistrales, también firmó fracasos como los veleros que trató de producir en serie Pen Duick 600 y Pen Duick 1300 o una tabla de windsurf. Y el Paul Ricard estuvo a caballo entre triunfo y fracaso. El hidrofoil Paul Ricard, será de los barcos de Tabarly, el más problemático, costoso y complejo de todos, con múltiples modificaciones desde los flotadores al casco central.
Hablaremos en el siguiente capítulo de las innovaciones de Tabarly entre las que se encuentran las cúpulas de plexiglás como las de los mousqueteires club del CINA.
Por su interés, se incluye el video de Mundo Naútica: Historia del Hidroptere, pionero de los veleros foils de hoy

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