La Bandera que vino de la mar.

Por: Lola Méndez.

El pasado jueves día 12 de febrero, en un día muy desapacible gracias a la enésima borrasca con nombre en lo que va de año, un mermado grupo de Brontosailors visitamos la exposición sobre la bandera española en el Museo Naval, y de la mano de nuestro querido Brontosailors y guía amigo del museo, José Mari Gómez, que además de instruirnos con detalle sobre la exposición, y algunos otros interesantísimos aspectos del museo, nos deleitó con muchas historias de los inicios del CINA, gracias a su memoria prodigiosa.

De la exposición aprendimos algo importante; que la bandera que ahora es de todos los españoles fue, en su origen, la enseña de la Armada y sus marinos.

Aprendimos también el origen de sus colores, incluyendo la versión republicana…

Os animamos a descubrir estos y otros aspectos relevantes visitando la exposición que incluye piezas muy relevantes de nuestra historia naval.

Presentación de la exposición «La Bandera que vino de la mar»

En mayo de 1785, el rey Carlos III decidió que los buques de su Real Armada lucieran una nueva bandera, fácilmente reconocible a gran distancia en la mar. Desde entonces han pasado 240 años y los colores elegidos, rojo y amarillo, dejaron de ser exclusivos de la Marina para convertirse, paso a paso, en los colores nacionales de España.

A partir de la Constitución de 1812, estos colores comenzaron a percibirse como un verdadero símbolo de identidad nacional y, en 1843, durante el reinado de Isabel II, un Real Decreto los convirtió oficialmente en la bandera de España, bandera del Estado y de la Monarquía.

Desde su primer izado en los buques de guerra, la acogida fue inmediata. En puertos como Cádiz o La Coruña, la bandera era lo último que veían quienes partían hacia ultramar y lo primero que reconocían quienes regresaban desde América o Filipinas. Con el tiempo, la enseña pasó de los navíos a los colegios, ceremonias, balcones y celebraciones, formando parte de la vida cotidiana y de la memoria compartida.

El Museo Naval propone un recorrido por esta historia a través de 57 piezas originales, muchas de ellas restauradas especialmente para la muestra y nunca antes expuestas debido a su gran formato o fragilidad. El discurso expositivo no sólo permite conocer la bandera de la Armada, sino recordar que sus colores unen, representan y comprometen a toda la sociedad.

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