CINA: veinte años enseñando a navegar sobre las aguas de la ría de Arousa
Publicado en el periódico La Voz de Galicia el 6 de agosto de 1987
Ribeira (Por Moncho Ares). En Madrid se fraguó el proyecto cuando corría el año 68. Un grupo de españoles y franceses, entusiastas de la navegación a vela, fundaba el CINA, Centro Internacional de Navegación de Arosa, basado en la experiencia gala del Centre Nautique des Glénans. Se trataba de enseñar el deporte en cuatro ciclos, tres de los cuales se reparten entre la Illa de Arousa y Boiro, siendo la primera base del proyecto el primero de los lugares en donde, después de veinte años, se sigue impartiendo el aprendizaje y la práctica de la vela en el primer nivel, consistente en iniciación y perfeccionamiento, y en la playa boirense de A Ladeira el segundo y tercero.
La similitud entre las aguas de Arousa y las de Glenans en Bretaña fue el motivo de que los fundadores del CINA dirigieran sus miradas hacia la ría gallega, por sus cambios climatológicos, vientos constantes, numerosos puertos y otras características que para el admirador de tierra firme podrían considerarse dificultades. El entorno era ideal para la ubicación de una escuela de vela.
En A Illa se montó la primera. formada por tiendas de campaña situadas en el campo de fútbol, lugar en el que se impartían las clases del primer nivel en embarcaciones vauriens y carabelle, con las que continúan en la actualidad. Ahora el campamento está dotado de nuevas instalaciones para la cocina y el comedor con la única dificultad que supone la escasez de agua potable.
En principio los niveles dos y tres eran impartidos en la Ribeiriña. Puebla do Caramiñal, a lo largo de casi cinco años. Las condiciones eran malas por lo que CINA decidió buscar un sitio idóneo. El proyecto de escuela, para los niveles dos y tres, fue presentado al Ayuntamiento de Boiro, a cuyo alcalde le pareció bien la idea proponiendo a la corporación la cesión de terrenos en la playa Ladeira para tal fin.
Inicios en Boiro
Hace tres años que funciona la escuela en el municipio boirense. A pesar de estar ahí y en A Illa de Arousa, la asistencia de gallegos, hasta el momento. ha sido escasa reduciéndose casi exclusivamente a aquellos que consiguen beca. Paradójicamente la mayor parte de los alumnos acuden desde Madrid. Levante y Bilbao. En su mayoría conocen la existencia del CINA porque algún amigo ha asistido a los cursos.
Los niveles dos y tres, impartidos en Boiro, consisten, el primero, en la iniciación al crucero en la ría y aquí el alumno deberá poner en práctica sus conocimientos de navegación, meteorología, lectura de las cartas y navegación de puerto en puerto en la Ria de Arousa. El tercer ciclo, nivel tres, es la especialización del anterior. Además de poner en práctica lo aprendido, la segunda semana del curso se vive en el barco, navegando desde la base en Boiro hasta Finisterre e isla de Ons. El último nivel se imparte fuera de los límites de Arousa. Consiste en quince días de navegación en Levante.
Todos los niveles se imparten en el periodo comprendido entre el uno de julio y el treinta de septiembre en cursillos de quince días, a los que suelen asistir más de veinte alumnos.
Horario flexible
Como cualquier tipo de convivencia en grupo, los cursillistas del CINA están sujetos a un horario que puede considerarse bastante flexible ya que varía según la climatología. Aunque la enseñanza de la vela se imparte en todas las condiciones atmosféricas hay algunas, como la ausencia de viento, que impiden salir al mar, entonces el horario varía de lo previsto adaptándose a las circunstancias.
En días normales, alumnos y monitores, se levantan a las nueve de la mañana, hora en la que los encargados de la limpieza y comida realizan las primeras labores. A las doce salen los ocho barcos, seis del nivel dos y dos del tercero. Desde el mediodía y hasta el anochecer se pasan las horas en el mar haciendo algunas entradas a puertos, playas y mejilloneras. Tras la cena algunos salen al pueblo «a tomar unas copas».
Después de tres años de permanecía en Boiro, los del ClNA, alumnos y monitores, empiezan a ser familiares principalmente en temporada de verano. En A Illa es diferente, pasados veinte años ya son conocidos y tienen sus sitios. aquellos lugares en los que pueden departir y divertirse con libertad y sin miedo a molestar.
Convivencia
En A Illa de Arousa cuando finaliza cualquiera de los cursillos del primer nivel, las conclusiones no son solamente el haber aprendido a navegar en veleros sino también haber conocido una serie de nuevos amigos que en algunos casos pasan a ser de los mejores.
Los grupos que llegan a Boiro ya se conocen de la estancia en A Illa. Por los distintos lugares se ven agrupados y como cualquier pandilla que sale con la única intención de divertirse. Los alumnos cuando vienen a los cursillos saben que no es para pasar unas tranquilas vacaciones tomando el sol en la playa. Tienen que hacer algo y así es como se conocen.
Los monitores no cobran por enseñar y por eso sienten el CINA como algo propio. Los cursillistas al asistir añaden el factor más importante para que la escuela siga adelante y entre unos y otros se forma un ambiente familiar unido por el mar, el viento y un velero.

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